HistoriaReportaje
Pioneras: mujeres que abrieron camino en la ciencia mexicana
La primera médica, la primera bióloga, una astrónoma que llegó de lejos y la primera física: historias que inspiran.
Durante mucho tiempo, a las mujeres se les impidió estudiar en la universidad o se les dijo que la ciencia «no era para ellas». Algunas mexicanas desafiaron esas ideas y abrieron puertas para quienes vinieron después.
Matilde Montoya se convirtió en 1887 en la primera mujer en obtener el título de médica en México. Tuvo que enfrentar calumnias y la oposición de algunos maestros y compañeros que no querían que asistiera a clases. Necesitó incluso la intervención del presidente de la República para poder presentar su examen profesional.
Helia Bravo Hollis fue la primera bióloga titulada del país. Recorrió México estudiando los cactus, a los que dedicó su vida, y por eso la llamaron «la reina de los cactus». Cofundó el Jardín Botánico de la UNAM y fundó la Sociedad Mexicana de Cactología. Su obra incluye unas 160 publicaciones y 60 descripciones de especies.
Paris Pishmish, astrónoma nacida en Estambul, se incorporó en 1948 al Observatorio Astronómico Nacional de Tacubaya y a la UNAM. Introdujo nuevas técnicas, formó a muchas generaciones y ayudó a crear revistas de astronomía en México.
Alejandra Jáidar fue la primera mujer en graduarse en física en México e impulsó una colección de libros de divulgación científica del Fondo de Cultura Económica, pensada para acercar la ciencia a cualquier lector.
Hoy muchas niñas sueñan con ser médicas, biólogas, astrónomas o ingenieras. Conocer a estas pioneras recuerda que la ciencia necesita a todas las personas curiosas, sin importar si son niñas o niños.
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